Bruselas en 4 días: mi experiencia real, dónde comer y cuánto gasté.
Qué ver en Bruselas, restaurantes que probé, precios y mis impresiones personales de la capital belga.
Bélgica, un destino que no me había convencido anteriormente
Del 13 al 16 de octubre de 2026 viajé a Bruselas para conocer su capital. No era mi primera visita a Bélgica: años atrás ya había estado en Brujas, Gante y Amberes, y ninguna de aquellas ciudades terminó de convencerme especialmente.
Por eso, esta vez no llegaba con grandes expectativas. Quería conocer Bruselas por mí mismo, recorrer sus calles, visitar algunos museos y, sobre todo, descubrir su gastronomía.
Después de cuatro días, mi impresión fue bastante desigual. Encontré edificios históricos interesantes, museos que merecieron la pena y restaurantes que me sorprendieron positivamente. Sin embargo, también hubo aspectos de la ciudad que no me gustaron, especialmente la suciedad que encontré en algunas zonas.
En cambio, la gastronomía asiática fue una de las grandes sorpresas del viaje. Descubrí restaurantes chinos que me gustaron tanto que terminé repitiendo al día siguiente.
Esta es mi experiencia real, con los lugares que visité, lo que comí, los precios que pagué y mis opiniones personales. Porque viajar no consiste en decir que todo es maravilloso, sino en conocer los lugares por uno mismo y explicar honestamente qué merece la pena y qué no.
Día 1. La catedral, las Galerías Reales y las famosas patatas fritas belgas
El viaje comenzó con un vuelo de Vueling desde Barcelona, después de llegar, tocaba empezar a descubrir la ciudad. Aproveché la mañana para visitar varios lugares del centro y probar una de las especialidades gastronómicas más conocidas de Bélgica.
- Tondo: una primera parada sin turistas
Una de las primeras paradas fue Tondo. Me pareció un lugar bonito y fotogénico, especialmente porque cuando fui no había turistas.
Es una visita que puedes aprovechar si te queda de paso y te apetece descubrir un rincón diferente. Sin embargo, no lo convertiría en un lugar imprescindible por el que organizaría expresamente todo un itinerario.
- Catedral de San Miguel y Santa Gúdula
Después visité la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, uno de los edificios religiosos más importantes de Bruselas.
La catedral tiene una arquitectura interesante y merece la pena conocerla, pero mi impresión fue que no me resultó tan espectacular como otras iglesias que había visitado anteriormente, especialmente en Múnich.
Además, algunas partes estaban en restauración. El púlpito y varias estatuas no podían apreciarse con normalidad, algo que condicionó la visita.
No diría que no merezca la pena entrar, pero tampoco fue uno de esos monumentos que me dejaron completamente impresionado.
- Galerías Reales Saint-Hubert: bonitas, pero no imprescindibles
También recorrí las Galerías Reales Saint-Hubert, uno de los espacios comerciales históricos más conocidos de Bruselas.
Me recordaron a las galerías de Milán, aunque me parecieron más pequeñas. Son elegantes, tienen una arquitectura bonita y resulta agradable caminar por ellas y observar sus escaparates.
Aun así, mi impresión fue que son más una parada para hacer durante un paseo por el centro que un lugar imprescindible. Si te quedan de paso, merece la pena verlas, pero no dedicaría demasiado tiempo exclusivamente a ellas.
- Frites Atelier: patatas fritas por 20,21 €
Si vais a Bruselas, seguramente querréis probar las famosas patatas fritas belgas, y Frites Atelier es uno de los sitios más conocidos para hacerlo. Aquí las patatas son las protagonistas, con diferentes salsas y toppings para darles un toque especial.
Estaban buenas y, aunque de primeras no parecía tanta cantidad, ¡llenaban bastante más de lo que esperaba! Precio de nuestra visita: 20,21 € por las patatas.
📍 Frites Atelier
Rue Sainte-Catherine 32, Bruselas.
No es la opción más económica para comer unas patatas, pero si os apetece probar una versión más elaborada de este clásico belga, podéis añadirlo a vuestra lista.
- El Hemiciclo del Parlamento Europeo
Durante la jornada también visité el Hemiciclo del Parlamento Europeo.
La visita duró aproximadamente 30 minutos y, sinceramente, me pareció bastante floja. Esperaba algo más de la experiencia y terminé con la sensación de que no había sido una de las visitas más interesantes del viaje.
Una cosa es la importancia política de un lugar y otra la experiencia que ofrece al visitante. El Parlamento Europeo es una institución fundamental, pero eso no significa que una visita breve a su Hemiciclo tenga que resultar especialmente emocionante.
- Parlamentarium: una visita más didáctica
El Parlamentarium me pareció más interesante desde el punto de vista didáctico.
Aquí el objetivo es explicar la historia de la integración europea, el funcionamiento de las instituciones y cómo se toman decisiones que afectan a los ciudadanos.
Me parece una visita útil para entender mejor por qué Bruselas tiene tanta importancia política. Además, ofrece una experiencia más explicativa que la visita al Hemiciclo.
Si tuviera que elegir entre las dos, me quedaría con el Parlamentarium por su contenido y por la manera de acercar la historia europea al visitante.
- Cena en Auntie Cafe: cocina cantonesa
Si os gusta la comida china, apuntaos este restaurante en Bruselas. Auntie Cafe está especializado en cocina cantonesa, especialmente en carnes asadas al estilo tradicional chino, como el pato laqueado y el cerdo crujiente. ¿Qué pedimos? Crepe de cerdo laqueado: 8,00 €, Surtido de carnes asadas cantonesas: 19,50 €, 2 Coca-Colas: 7,00 €. Total: 34,50 €
Lo interesante de este tipo de restaurantes es la tradición cantonesa de preparar y asar las carnes, con ese aspecto brillante y caramelizado tan característico. ¡Y además son platos que entran por los ojos!
📍 Auntie Cafe
Rue Grétry 25, 1000 Bruselas, Bélgica
Día 2. El Museo del Dinero, Manneken Pis, La Bellone y gastronomía china
El segundo día combiné varias visitas culturales con una cita relacionada con Immobel y diferentes paradas gastronómicas.
- Museo del Dinero: una visita cultural diferente
Visité el Museo del Dinero, ubicado en Rue Montagne aux Herbes Potagères 57.
La visita duró aproximadamente 45 minutos y fue gratuita. Me parece una alternativa interesante para quienes quieren variar el tipo de museos que visitan. En lugar de centrarse en arte o arquitectura, permite acercarse a la historia del dinero, la banca y la economía.
Es una visita que puede encajar bien en un itinerario por el centro y que permite aprovechar el tiempo sin aumentar el presupuesto.
- WOLF Food Market: lo visité, pero no comí allí
También pasé por WOLF Food Market, un mercado gastronómico con diferentes puestos y propuestas culinarias. La idea me parecía interesante, pero cuando estuve allí no terminó de convencerme. Me dio una impresión demasiado turística y preferí no comer.
No siempre un lugar recomendado termina encajando con lo que buscas. A mí me gusta descubrir restaurantes con una propuesta gastronómica interesante y que me despierten curiosidad, y en esta ocasión decidí buscar otra alternativa.
- Comida en La Taverne de ZHAO
La Taverne de ZHAO, un restaurante especializado en cocina de Shaanxi, una región de China famosa por sus fideos. Sus famosos Biang Biang noodles, unos fideos anchos hechos a mano que destacan por su textura y por cómo se preparan. ¡Son de esos platos que también entran por los ojos!
Total de la cuenta: 41,23 €, aunque en nuestro caso fue una invitación de Souki.
📍 La Taverne de ZHAO
Rue Saint-Boniface 34, Ixelles, Bruselas.
- Manneken Pis: pequeño, famoso y muy turístico.
También visité el Manneken Pis, la famosa estatua del niño orinando que se ha convertido en uno de los símbolos de Bruselas.
Es curioso cómo algunos monumentos adquieren una fama enorme a pesar de su tamaño. Cuando llegas, descubres que se trata de una estatua pequeña, muy diferente de la imagen que puedes imaginar después de verla tantas veces en fotografías.
Creo que merece la pena conocerla si estás recorriendo el centro, pero no le dedicaría demasiado tiempo. Es una parada breve que puedes incluir mientras caminas por la ciudad.
- La Bellone.
Otra de las visitas del día fue La Bellone, un espacio cultural relacionado con las artes escénicas y la creación contemporánea, ubicado en un edificio histórico.
Me parece interesante descubrir lugares de este tipo porque muestran una faceta cultural diferente de Bruselas. No todo gira alrededor de las instituciones europeas y los monumentos más conocidos.
- Galet The Mint: gofre de manzana con caramelo
Si estáis paseando por Bruselas y os apetece hacer una parada para merendar, Galette The Mint es una opción para los amantes de los gofres.
¿Qué probé? Un gofre con manzana, caramelo y helado, acompañado de un capuchino. Una combinación dulce perfecta para darse un capricho durante el viaje. Total: 14 €
📍 Galette The Mint, Place de la Monnaie, Bruselas.
Una parada dulce más en nuestra ruta gastronómica por la capital belga. 🧇
Después de La Bellone, continuasteis caminando por Bruselas para ver varias fachadas pintadas. Esta parte del día fue una ruta de arte urbano relacionada con el cómic, una de las señas de identidad culturales de la ciudad.
- Ruta de los murales de cómic de Bruselas: qué personajes aparecen y dónde encontrarlos
Bruselas es una de las grandes capitales europeas del cómic. Desde hace décadas, la ciudad homenajea los dibujantes y personajes de la historieta franco-belga con murales pintados en las fachadas de sus edificios. Estas obras forman parte de la conocida Ruta del Cómic, que permite descubrir la ciudad de una manera diferente mientras paseas por sus calles.
Durante mi visita fotografié varios murales, entre ellos escenas de Astérix y Obélix, Lucky Luke y otras ilustraciones que convierten las paredes en grandes viñetas.
1. Astérix y Obélix
Dirección: Rue de la Buanderie, 33-35, 1000 Bruselas.
Este enorme mural está dedicado a Astérix y Obélix, los famosos galos creados por René Goscinny y Albert Uderzo en 1959. La escena muestra a los galos enfrentándose a los romanos, una de las situaciones más habituales de sus aventuras.
La obra se realizó en 2005 y ocupa aproximadamente 145 m². Es una de las representaciones má reconocibles de la Ruta del Cómic de Bruselas.
2. Lucky Luke y los Dalton
Dirección: Rue T'Kint, 54, 1000 Bruselas. El mural se encuentra en la esquina de Rue T'Kint con Rue de la Buanderie.
Esta fachada nos transporta al Salvaje Oeste con una escena protagonizada por Lucky Luke y los hermanos Dalton. Aparecen elementos característicos de las historias del vaquero, como el banco, los forajidos y el cartel de búsqueda.
Lucky Luke fue creado por el dibujante belga Morris en 1946. Más adelante, René Goscinny colaboró en los guiones, contribuyendo al humor y al estilo narrativo que hicieron popular la serie.
El mural se inauguró en 1993 y ocupa unos 180 m².
3. Dos personajes jóvenes caminando
Dirección: Rue Notre-Seigneur, 19, 1000 Bruselas, como posible ubicación del mural de Quick y Flupke.
Quick y Flupke son dos muchachos protagonistas de una serie de cómics creada por Hergé, el autor de Tintín. Sus historias cuentan sus travesuras y aventuras cotidianas por las calles de Bruselas.
4. Olivier Rameau y los fuegos artificiales
Dirección: Rue du Chêne, 9, 1000 Bruselas.
La obra pertenece al universo de Olivier Rameau, una serie fantástica creada por el dibujante Dany y el guionista Greg. La historia sigue las aventuras de Olivier y sus compañeros en un mundo imaginar llamado Rêverose.
El mural se realizó en 1997 y ocupa unos 60 m².
¿Merece la pena visitar la Ruta del Cómic?
La Ruta del Cómic es una forma diferente de descubrir Bruselas, especialmente si te gustan las ilustraciones y los personajes clásicos. En lugar de limitarte a visitar monumentos, puedes recorrer calles y encontrarte con grandes escenas pintadas en edificios cotidianos.
En mi caso, fue una actividad que complementó la visita al Belgian Comic Strip Center y me permitió descubrir otra faceta de la ciudad.
- Manhattan’s Burgers: una cena de hamburguesas en pleno Bruselas 🍔🇧🇪
Después de pasar el día recorriendo Bruselas, visitando lugares y descubriendo algunos de sus rincones, el jueves 15 de octubre tocaba hacer una parada para cenar. Esta vez nos apetecía algo diferente de la comida china que tanto disfrutamos durante el viaje, así que fuimos a Manhattan’s Burgers, una hamburguesería inspirada en el estilo neoyorquino.
La propuesta gira alrededor de las hamburguesas de ternera a la parrilla, con diferentes combinaciones de ingredientes, acompañamientos y salsas. La marca nació en Bélgica en 2014 con la idea de trasladar a sus restaurantes ese espíritu urbano de Nueva York.
Me gusta aprovechar los viajes para probar también este tipo de sitios, aunque no sean necesariamente restaurantes de cocina tradicional del país. Al final, descubrir una ciudad también significa experimentar con diferentes tipos de comida y ver qué lugares te encuentras por el camino.
La cena nos costó 38,30 € en total.
Después de una jornada de turismo, tocaba sentarse, comer algo y descansar antes de seguir con nuestra aventura por Bruselas. Porque viajar está muy bien, pero entre caminar durante horas, visitar monumentos y recorrer calles, también hay que hacer alguna parada para recuperar fuerzas.
📍 Manhattan’s Burgers
Rue Henri Maus 39, 1000 Bruselas, Bélgica, junto a la zona de la Bolsa.
Día 3. El consulado, el Palacio de Justicia, Alley Mian, un gofre y Jeanneke Pis
El tercer día fue especialmente completo. Combiné una gestión personal en el consulado con una visita al Palacio de Justicia y tres experiencias gastronómicas: comida china, una merienda dulce y una cena de hamburguesería.
- Consulado General de España
La jornada comenzó con una visita al consulado para realizar un trámite relacionado con el registro electoral. No era una actividad turística, pero formaba parte de los motivos por los que aproveché el viaje para organizar diferentes asuntos personales. Después de terminar la gestión, continué con las visitas.
- Palacio de Justicia: monumental, pero con obras
El Palacio de Justicia fue uno de los edificios que visité durante el día.
El exterior estaba afectado por obras, así que el acceso se realizaba por la parte trasera. Había que pasar un control de seguridad y, una vez dentro, pude recorrer dos o tres salas mientras se celebraba un juicio. La entrada fue gratuita.
La visita fue limitada, pero me pareció interesante poder entrar en el edificio y conocer parte de su interior. Eso sí, las obras exteriores y las restricciones de acceso condicionaron la experiencia.
Es un edificio de dimensiones impresionantes, aunque la visita real no fue tan amplia como podría imaginarse al ver fotografías del lugar.
- Alley Mian: uno de los mejores descubrimientos gastronómicos del viaje
Hay restaurantes que descubres por casualidad durante un viaje y que terminan convirtiéndose en uno de esos lugares a los que volverías sin pensártelo dos veces. Eso es exactamente lo que me pasó con Alley Mian.
El restaurante suele estar siempre lleno, con bastante movimiento y gente entrando y saliendo. Pero no os dejéis engañar por las colas: aunque está muy concurrido, el servicio va bastante rápido y no hace falta desesperarse esperando una mesa.
Lo que más disfruté fueron sus platos de fideos. El Dan Dan Mian fue uno de mis favoritos, con esa combinación de sabores intensos que hace que quieras seguir comiendo incluso cuando ya estás pensando que quizá te has pasado pidiendo. También probamos los fideos con costilla, las sopas de fideos con ternera y los raviolis picantes de pollo, que estaban buenísimos.
En la primera visita pagamos 51,40 € y, como nos quedamos con ganas de más, al día siguiente regresamos, pero hay decisiones viajeras que tampoco necesitan demasiada explicación.
Al final, estos son los descubrimientos que más me gustan cuando viajo: encontrar lugares que no solo merecen la pena por la comida, sino que te dejan con ganas de volver, Alley Mian fue uno de esos lugares que acabaron teniendo un protagonismo especial en nuestro viaje.
Si os gusta la comida china y estáis preparando una escapada a Bruselas, yo lo apuntaría en la lista. Por mi parte, me fui con la sensación de haber encontrado uno de mis restaurantes chinos favoritos de la ciudad. Y sí, si volviera mañana, probablemente volvería a pedir esos fideos.
Alley Mian — Rue de l'Écuyer 45, 1000 Bruselas, Bélgica.
- Maison Dandoy: un gofre para merendar
Después de comer en Alley Mian, el jueves 15 de octubre tocaba seguir descubriendo Bruselas, esta vez con algo dulce. Y como estamos en Bélgica, ¿qué mejor que hacer una parada para comer un buen gofre?
Me acerqué a Maison Dandoy, una histórica casa belga especializada en galletas y dulces tradicionales, fundada en 1829. Es uno de esos establecimientos que merece la pena conocer si te gusta descubrir la gastronomía local cuando viajas.
Esta vez fui a por el Sweet Manneken-Pis, un gofre que llevaba caramelo salado, helado de vainilla y avellanas caramelizadas. Una combinación bastante golosa, de esas que no pasan precisamente desapercibidas.
El precio fue de 11,50 €. No es el gofre más barato que encontrarás en Bruselas, pero aquí también cuenta la experiencia de probar una especialidad dulce en una casa tradicional de la ciudad.
Al final, viajar también consiste en darse estos pequeños caprichos entre visita y visita. Después de recorrer calles, descubrir edificios y probar restaurantes, hacer una parada para disfrutar de un gofre belga es casi obligatorio.
📍 Maison Dandoy — Bruselas, Bélgica.
- Jeanneke Pis y la campaña de Plan International: mucho más que la versión femenina del Manneken Pis
Después de visitar Maison Dandoy y disfrutar de mi gofre Sweet Manneken-Pis, continué paseando por el centro de Bruselas hasta llegar a Jeanneke Pis, la versión femenina de la famosa estatua del niño que hace pis.
La pequeña escultura representa a una niña en cuclillas y se encuentra protegida tras una reja, al fondo de un callejón estrecho. Fue creada por Denis-Adrien Debouvrie e inaugurada en 1987. Aunque es menos conocida que su equivalente masculino, también se ha convertido en una curiosidad turística de la ciudad.
Pero durante mi visita había algo más interesante que la propia estatua: su vinculación con Plan International y la defensa de los derechos de las niñas.
Con motivo del Día Internacional de la Niña, que se celebra cada 11 de octubre, Plan International Bélgica ha utilizado la popularidad de Jeanneke Pis para dar visibilidad a los derechos de las niñas y reivindicar la igualdad, el respeto a sus opiniones y la libertad para decidir sobre su futuro. En 2026, la campaña pone especialmente el foco en la seguridad de las niñas en espacios públicos, en el transporte, en los centros educativos y en otros lugares de su vida cotidiana.
Me parece interesante cómo un lugar que muchos visitantes descubren simplemente por curiosidad puede convertirse también en un espacio para transmitir un mensaje social. Al final, cuando viajamos, no solo conocemos monumentos y hacemos fotografías: también podemos encontrarnos con iniciativas que nos hacen mirar una ciudad desde otra perspectiva.
Jeanneke Pis es una parada pequeña dentro del recorrido por Bruselas, pero su historia y la campaña de Plan International le dan un significado que va más allá de la típica fotografía turística.
Dónde encontrarla: Impasse de la Fidélité, 10-12, 1000 Bruselas, Bélgica, en un callejón próximo a la Grand-Place y al Delirium Café.
- Lao Ma: una cena china en Bruselas 🇨🇳🇧🇪
Después de pasar el día recorriendo Bruselas, tocaba sentarse a cenar y probar otro sitio. Sin embargo, esta vez la experiencia no fue precisamente la mejor. Si hay algo que tengo claro de esta visita es que la comida me pareció horrible. No todos los restaurantes que descubres viajando terminan convirtiéndose en favoritos, y este fue uno de esos casos en los que la experiencia no estuvo a la altura de mis expectativas.
La cena costó aproximadamente 26–27 €, aunque me invitaron, así que no fue un gasto que tuviera que asumir personalmente.
Al final, viajar también consiste en probar cosas nuevas y formarse una opinión propia. A veces encuentras auténticas joyas gastronómicas y otras veces sales pensando que no volverías. Y eso también forma parte de contar un viaje de manera honesta: no todo puede ser maravilloso.
📍 Lao Ma, Bruselas, Bélgica.
- La Grand-Place de Bruselas por la noche: una de las imágenes más bonitas del viaje ✨🇧🇪
Hay lugares que merece la pena visitar más de una vez porque cambian completamente según la hora del día. Y la Grand-Place de Bruselas es uno de ellos.
Durante mi viaje, después de pasar el día recorriendo la ciudad, volví a esta plaza cuando ya había anochecido. Y es que, si de día impresiona por sus edificios históricos, por la noche tiene una atmósfera completamente diferente.
La iluminación resalta las fachadas ornamentadas de las antiguas casas gremiales, el Ayuntamiento y los edificios que rodean la plaza. Todo adquiere un aire más monumental, con los detalles dorados y las figuras decorativas destacando sobre el cielo oscuro.
La Grand-Place es el corazón histórico de Bruselas y está reconocida como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998. A lo largo de los siglos ha sido escenario de mercados, celebraciones y acontecimientos importantes para la ciudad. El conjunto arquitectónico que vemos hoy combina edificios de distintas épocas, muchos de ellos reconstruidos después del bombardeo francés de 1695.
Lo que más me gusta de visitar lugares así durante un viaje es poder detenerme un momento y observarlos sin la misma prisa que durante el día. Por la noche, con las luces encendidas y el ambiente de la plaza, apetece simplemente pasear, mirar alrededor y disfrutar del lugar.
Si vais a Bruselas, mi recomendación es que no os quedéis únicamente con la visita diurna. Volved después del atardecer y contemplad la Grand-Place iluminada. Es uno de esos sitios que merece la pena ver en sus dos versiones.
📍 Ubicación: Grand-Place, 1000 Bruselas, Bélgica.
🌙 Consejo viajero: visitadla tanto de día como de noche; la iluminación nocturna cambia por completo la percepción de sus edificios históricos.
Día 4. SUN, el Centro Belga del Cómic, Alley Mian y el regreso a Barcelona
El último día todavía tenía tiempo para desayunar, visitar un museo, volver a uno de mis restaurantes favoritos y pasear antes de regresar a Barcelona.
- SŪN, un desayuno japonés en Bruselas ☕🇯🇵
Durante mi viaje a Bruselas también hice una parada en SŪN, una cafetería especializada en café y sándwiches japoneses. Me pareció una propuesta diferente para empezar el día, especialmente si te gusta descubrir lugares que se salen del típico desayuno de cafetería europea.
Para desayunar pedí un katsudando acompañado de un café americano. El katsudando es un sándwich japonés que lleva tonkatsu, una chuleta empanada y frita, normalmente de cerdo, servida entre rebanadas de pan. Es una opción contundente para empezar una jornada de turismo y seguir caminando por la ciudad con energía.
Me gusta descubrir este tipo de establecimientos cuando viajo, porque Bruselas no es solamente chocolate, gofres y patatas fritas. También tiene propuestas gastronómicas internacionales que permiten probar sabores diferentes sin salir de la ciudad.
SŪN fue una parada para desayunar algo distinto antes de continuar explorando Bruselas.
Establecimiento: SŪN – Specialty Coffee & Japanese Sandwich.
- Belgian Comic Strip Center: la tradición belga del cómic
Una de las visitas culturales del último día fue el Belgian Comic Strip Center, el Centro Belga del Cómic.
Bélgica tiene una tradición importante en el mundo del cómic, con personajes tan conocidos como Tintín y los Pitufos. El museo permite acercarse a la historia de la historieta, sus autores y su importancia dentro de la cultura popular del país.
Me parece una visita interesante para quienes disfrutan del dibujo, la ilustración y los cómics. También es una manera diferente de conocer Bélgica, más allá de las instituciones europeas y los edificios monumentales.
- Segunda visita a Alley Mian: cuando un restaurante te gusta tanto que vuelves
Hay sitios que descubres durante un viaje y que te gustan tanto que acabas volviendo, aunque tengas toda una ciudad por descubrir. Eso es exactamente lo que nos pasó con Alley Mian, uno de los restaurantes chinos que más me gustaron de Bruselas.
Después de nuestra primera visita, nos quedamos con ganas de probar más cosas de la carta, así que decidimos regresar al día siguiente. Y, sinceramente, no me arrepiento en absoluto.
Esta segunda vez pedimos unos raviolis picantes de pollo, por 8,80 €, y dos sopas de fideos con ternera, una de 21,80 € y otra de 15,80 €. Para beber, una Coca-Cola Zero de 4 €. La cuenta total fue de 50,40 €.
Lo que más me gusta de este restaurante es que tiene una carta bastante amplia y una propuesta centrada en la cocina china, con platos llenos de sabor y diferentes tipos de fideos. Además, el local es moderno y suele estar muy concurrido, pero el servicio funciona con bastante rapidez.
Cuando viajo, intento descubrir lugares diferentes y no repetir demasiado, porque siempre hay algo nuevo que probar. Pero también creo que volver a un restaurante que te ha gustado es una buena señal. No siempre hace falta buscar el siguiente sitio de moda cuando ya has encontrado uno donde sabes que vas a disfrutar.
Alley Mian fue uno de esos descubrimientos que hicieron que la experiencia gastronómica de Bruselas mereciera especialmente la pena. Si me preguntaran qué restaurantes chinos recomendaría de mi viaje, este estaría sin duda entre mis favoritos.
📍 Restaurante: Alley Mian, Bruselas, Bélgica.
- Puerta de Halle
Después de comer, visité la zona de la Puerta de Halle, una construcción histórica relacionada con las antiguas fortificaciones de Bruselas.
Es una parada interesante para quienes disfrutan del patrimonio histórico y quieren conocer una parte del pasado de la ciudad.
- Compras en Lidl y regreso
Antes de volver al aeropuerto, compré chocolate en Lidl. Fue una compra sencilla antes de regresar a Barcelona. Aunque el chocolate belga es uno de los productos más conocidos del país, en este caso lo compré en un supermercado.
Por la noche cogí el vuelo Vueling VY8985, con salida de Bruselas a las 21:35 y llegada a Barcelona a las 23:45. Con ello terminó la escapada de cuatro días.
- Mi experiencia gastronómica en Bruselas
La gastronomía fue una de las partes más interesantes del viaje. No porque todos los sitios me sorprendieran, sino precisamente porque encontré diferencias importantes entre unos y otros.
Frites Atelier me gustó por sus patatas fritas abundantes, aunque los 20,21 € que pagué hacen que no sea una opción económica. Auntie Cafe fue una cena de cocina cantonesa que me permitió probar diferentes platos. Y WOLF Food Market no terminó de convencerme: lo visité, pero preferí no comer allí.
Sin embargo, Alley Mian fue el gran descubrimiento gastronómico de la escapada. Me gustaron los fideos, los raviolis picantes, la variedad de la carta y el ambiente moderno. La primera cuenta fue de 51,40 € y la segunda, de 50,40 €.
Sí, son importes considerables, pero me gustó tanto que decidí volver al día siguiente.
También probé diferentes dulces, como el gofre de manzana con caramelo de Galet The Mint y el Sweet Manneken-Pis de Maison Dandoy. Son experiencias que forman parte de la gastronomía local, aunque los precios demuestran que una merienda puede terminar costando bastante dinero.
- ¿Cuánto cuesta una escapada a Bruselas?
Después de contaros mi experiencia recorriendo Bruselas, visitando sus museos, descubriendo sus calles y probando algunos de sus restaurantes, toca hablar de una de las partes más prácticas de cualquier viaje: el dinero.
Del 13 al 16 de octubre de 2026 disfruté de cuatro días en la capital belga. Durante la escapada combiné visitas culturales, paseos por el centro histórico y bastantes paradas gastronómicas. Y, como siempre, fui anotando los gastos para saber cuánto me había costado realmente el viaje.
✈️ Vuelos y alojamiento
Viajé con Vueling desde Barcelona-El Prat hasta Bruselas-Zaventem. La ida fue el 13 de octubre por la mañana y regresé el viernes 16 por la noche, aprovechando al máximo los días disponibles.
Los vuelos, después de los cambios realizados en la reserva, costaron 328,98 €.
Para alojarme elegí el Best Western City Centre, situado en Square Victoria Régine, una zona práctica para organizar las visitas y desplazarme por la ciudad. El alojamiento para toda la estancia costó 444,92 €.
Entre los vuelos y el hotel, el gasto fue de 773,90 €. Esta fue la parte más importante del presupuesto, algo bastante habitual en una escapada corta cuando se viaja en avión y se reserva un hotel para varias noches.
Transporte
También hay que contar los desplazamientos hasta los aeropuertos y desde allí hasta el centro. Entre los importes registrados tengo el Monbus en Barcelona y el tren SNCB en Bruselas. El transporte identificado suma 19,35 €. Es una cantidad modesta comparada con los vuelos y el hotel, aunque conviene recordar que no todos los desplazamientos de una ciudad se limitan al trayecto del aeropuerto.
Comida y gastronomía
La comida fue una parte importante de esta escapada. Entre desayunos, restaurantes, cenas, cafés y algún capricho dulce, fui acumulando bastantes gastos.
Uno de los grandes descubrimientos gastronómicos fue Alley Mian, un restaurante chino que me gustó tanto que repetí al día siguiente. También disfruté de un gofre en Maison Dandoy y probé otras propuestas, desde hamburguesas hasta las famosas patatas fritas belgas.
En total, los gastos de comida, desayunos, cenas y caprichos gastronómicos que he podido identificar suman 293,95 €.
Es una de las categorías en las que más se nota que me gusta aprovechar los viajes para descubrir restaurantes. Al final, no todo es visitar monumentos: también forma parte de la experiencia sentarse a comer, probar algo nuevo y encontrar lugares a los que volverías.
Mi conclusión
Bruselas fue una escapada de cuatro días que combinó cultura, turismo y gastronomía. El alojamiento y los vuelos fueron los gastos principales, mientras que las comidas tuvieron un peso importante porque aproveché el viaje para probar diferentes restaurantes y especialidades.
La cifra que tengo hasta ahora es de 1.087,20 €
Ya había visitado Brujas, Gante y Amberes años atrás y aquellas ciudades no me habían convencido demasiado. Esta vez quería conocer la capital, pero sin grandes expectativas.
Encontré museos interesantes, edificios monumentales y lugares que merecieron la pena, pero también zonas que me parecieron sucias y visitas que me dejaron bastante indiferente. El Hemiciclo del Parlamento Europeo fue una de las experiencias que menos me aportaron, mientras que el Parlamentarium me pareció más didáctico.
La gastronomía fue una de las partes más positivas, especialmente por el descubrimiento de Alley Mian. Fue un restaurante al que volví y que recomendaría a quienes disfruten de la cocina china, particularmente de las sopas de fideos y los raviolis picantes.
Creo que Bruselas puede ser interesante para quienes disfrutan de la historia europea y la gastronomía china. Pero mi recomendación es no idealizar el destino antes de llegar y sacar tus propias conclusiones.
No todos los lugares tienen que enamorarte. A veces un viaje sirve para confirmar que una ciudad no es para ti; otras veces descubres pequeños lugares que terminan convirtiéndose en lo mejor de la experiencia.
En mi caso, Bruselas fue una mezcla de visitas culturales, impresiones desiguales y buenos descubrimientos gastronómicos.
¿Has visitado Bruselas? ¿Qué impresión te dejó la ciudad y qué restaurantes recomendarías?


.png)
_(Official_Album_Cover)_by_Fifth_Harmony.png)
.png)